
PASTO SERÁ SEDE DE CONGRESO REGIONAL SOBRE NIÑEZ, ADOLESCENCIA Y CONFLICTO ARMADO EN NARIÑO

Quibdó fue escenario de diálogo entre víctimas y candidatos a las curules de paz CITREP
El 12 de febrero, mientras en distintos territorios del país se desplegaban acciones pedagógicas y simbólicas por el #DíaDeLasManosRojas, la ciudad de Pasto se convirtió en escenario de una conversación necesaria: hablar de lo que aún no se quiere nombrar sobre la vinculación de niñas, niños y adolescentes al conflicto armado.
El Congreso Regional “Lo que nunca se dice de la vinculación de la niñez y la adolescencia en el conflicto armado en Nariño” se realizó en articulación entre la Asociación Cristiana Menonita de Justicia, Paz y Acción Noviolenta – Justapaz, la Contraloría General de la República, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar – ICBF y la Ruta Pacífica de las Mujeres, y contó con la participación de aproximadamente 300 asistentes, entre representantes institucionales, organizaciones sociales, comunidad educativa, liderazgos territoriales, niñas, niños y adolescentes. El encuentro hizo parte de una campaña más amplia liderada por Justapaz que durante todo el mes de febrero desarrolla acciones territoriales en Chocó, Putumayo, Cali, Valle del Cauca, Ibagué, Bogotá, Girardot y Tumaco, y que se sumó a la jornada nacional liderada por COALICO en la Plaza de Bolívar.
El Congreso fue concebido como antesala del Congreso Internacional de Paz – 10 años del Acuerdo de Paz: entre la firma y la realidad, impulsado por la Procuraduría General de la Nación, con el propósito de aportar insumos territoriales concretos al debate nacional sobre prevención del reclutamiento y garantías de no repetición, reafirmando que la protección de la niñez frente al reclutamiento requiere respuestas articuladas, sostenidas y verificables.
La fecha no es simbólica por costumbre. El 12 de febrero conmemora la entrada en vigor del Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño – Niña relativo a la participación en conflictos armados. Sin embargo, 24 años después, la realidad colombiana obliga a revisar si ese compromiso se cumple.
El más reciente balance de la Defensoría del Pueblo reportó 257 casos de reclutamiento de niñas, niños y adolescentes durante 2025, evidenciando que el fenómeno no pertenece al pasado ni puede reducirse a cifras históricas del conflicto. El reclutamiento persiste, se transforma y encuentra nuevas formas de captación, muchas veces invisibles.
Apertura
La jornada inició con las palabras del Contralor Delegado para el Posconflicto, quien fue enfático en señalar que la protección de la niñez no puede depender de voluntades institucionales aisladas, sino de una articulación real entre Estado y territorio, capaz de traducirse en resultados verificables. En la misma línea, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar insistió en la urgencia de fortalecer las redes institucionales de protección, alcaldías, comisarías de familia, defensorías y demás instancias locales, para garantizar condiciones efectivas de reporte y denuncia, advirtiendo que el impacto de economías ilegales y sustancias en los territorios está desestructurando entornos familiares y comunitarios, afectando directamente a niños y niñas. Desde Justapaz, el llamado fue aún más directo: recordó que la garantía de derechos recae en tres actores: familia, Estado y sociedad y cuestionó la tendencia a trasladar responsabilidades entre unos y otros mientras la niñez sigue expuesta. “Nos estamos señalando entre nosotros”, advirtió, subrayando que el interés superior del niño no puede quedarse en el discurso, sino convertirse en criterio real de acción colectiva.
La armonización estuvo a cargo de la Murga Carnavalito: “Fachadas del Carnaval” del Colegio El Javeriano, una propuesta artístico-cultural que rinde homenaje a la arquitectura tradicional de San Juan de Pasto como escenario vivo de memoria, identidad y fiesta. A esta apertura se sumó la intervención del Semillero de Voces para la Paz, una iniciativa enmarcada en el Protocolo de Participación de Niñas, Niños y Adolescentes, orientada a garantizar su derecho a ser escuchados e incidir en las decisiones que les afectan, especialmente en asuntos relacionados con las afectaciones el conflicto armado.
El panel “Lo que nunca se dice de la vinculación de la niñez y la adolescencia en el conflicto armado en Nariño”
Antes del diálogo central, José Rafael España Rodríguez, Coordinador de la Oficina Territorial de Nariño y Putumayo de ONU Derechos Humanos, ofreció un contexto sobre las principales afectaciones que viven niñas, niños y adolescentes en el departamento, subrayando cómo las dinámicas del conflicto han mutado y complejizado los riesgos.
El panel fue moderado por Alejandra Córdoba y contó con la participación de:
- Alejandra Benítez Ramírez, Enlace Territorial para Nariño de la Consejería Presidencial para los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario.
- Luis Higuera Malaver, Director Regional Nariño del ICBF.
- Jorge Rolando, Rector de la Institución Educativa Agropecuaria El Ejido.
Las preguntas que guiaron el diálogo fueron directas:
- ¿Qué dinámicas actuales explican la persistencia del reclutamiento en Nariño?
- ¿Qué riesgos emergentes enfrentan hoy niñas, niños y adolescentes?
- ¿Dónde se evidencian vacíos en la implementación territorial del Acuerdo de Paz frente a la protección de la niñez?
- ¿Qué compromisos verificables pueden asumirse para que la no repetición no sea un enunciado simbólico?
Las intervenciones coincidieron en una preocupación creciente: la captación ya no ocurre exclusivamente en entornos rurales armados. Las redes sociales, plataformas digitales y espacios virtuales se han convertido en nuevos escenarios de seducción y riesgo.
Uno de los mensajes que quedó resonando fue que, pese a los esfuerzos institucionales, la brecha entre política pública y realidad territorial sigue siendo profunda.
La palabra como puente
Durante la jornada, la profesora Martha Andrade, autora del relato “El balón que no rebotó”, compartió su propio texto como parte del ejercicio pedagógico del Congreso. La obra, creada por ella en el marco de la conmemoración del Día de las Manos Rojas y centrada en las experiencias que atraviesan niñas y niños frente al riesgo de reclutamiento, no se reproduce en esta publicación por tratarse de un contenido de circulación y autoría reservada. Su lectura permitió situar el debate más allá de los datos, conectando el análisis institucional con las realidades concretas que enfrentan la niñez y la adolescencia en contextos de conflicto.
Mesas de trabajo: del diagnóstico a las recomendaciones
El Congreso continuó con seis mesas temáticas:
- Mesa 1. Salud mental, trauma colectivo y cuidado en contextos de reclutamiento
- Mesa 2. Derechos y participación de la niñez y la adolescencia en el contexto actual
- Mesa 3. Comunicación, Incidencia y narrativas para la prevención de Reclutamiento
- Mesa 4. Acuerdo de Paz, Niñez y adolescencia: Entre la firma y la realidad
- Mesa 5. Educación, escuelas seguras para la paz
- Mesa 6. Niñez, lúdica y prevención.
Cada espacio se orientó a identificar afectaciones actuales, riesgos persistentes y recomendaciones estratégicas. Las relatorías construidas serán insumo para el Congreso Internacional de Paz.
Entre los testimonios de participantes, la voz de Dana, una joven asistente, sintetizó el significado del encuentro:
“Gracias por brindarme la oportunidad de conocer una Colombia muy verde y montañosa donde se están construyendo acciones que permiten no solo construir paz sino ampliar mi mirada sobre la importancia de la niñez. Sentirme escuchada en el Congreso fue un acto que siempre llevaré guardado en mi corazón.”
Acciones simbólicas Noviolentas
El cierre estuvo marcado por tres acciones noviolentas.
El lanzamiento del cortometraje “Un nuevo atardecer”, liderado por el ICBF y presentado por Paola Cárdenas, permitió escuchar directamente a niñas, niños y adolescentes sobre el impacto del reclutamiento en sus territorios.
La Gobernación de Nariño, a través de la Subsecretaría de Derechos Humanos y Paz, se sumó con el la manta territorial de compromisos, que será integrada a otras mantas del departamento como símbolo de memoria colectiva.
Finalmente, desde Justapaz y en articulación con COALICO, se realizó el encendido de la luz como reafirmación pública del compromiso de decir: nunca más niñas, niños y adolescentes en la guerra.
El Congreso Regional en Pasto no fue un acto aislado. Se inscribe en una campaña nacional y territorial que durante febrero moviliza acciones pedagógicas, simbólicas y comunicativas en distintos lugares del país.
Si algo dejó claro esta jornada es que la conmemoración no basta. Las cifras de 2025 confirman que la prevención del reclutamiento sigue siendo una tarea urgente.
Nombrar lo que nunca se dice no resuelve el problema. Pero es el primer paso para no seguir normalizándolo.
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Katherine Pérez





