
PASTO FUE SEDE DE CONGRESO REGIONAL POR EL DÍA DE LAS MANOS ROJAS
Una experiencia significativa y profundamente humana
En la ciudad de Quibdó, se llevó a cabo la presentación de propuestas ciudadanas frente a los candidatos a las curules de paz CITREP (Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz), un espacio de diálogo que reunió a víctimas del conflicto armado, liderazgos sociales y representantes políticos.
La Red de Iglesias y organizaciones de paz del Chocó participaron activamente en este encuentro, reafirmando su compromiso con la construcción de paz territorial y el fortalecimiento de la participación ciudadana desde los territorios históricamente afectados por la violencia.
El conversatorio permitió escuchar directamente las voces de las víctimas del conflicto armado. Sus testimonios hicieron visible, de manera cercana y humana, las consecuencias del conflicto, sus vivencias, necesidades y, sobre todo, su legítimo deseo de ser escuchadas y tenidas en cuenta en los escenarios de decisión pública.
Quienes participaron destacaron que fue una experiencia conmovedora y reflexiva, que generó mayor conciencia y sensibilidad frente a realidades que muchas veces permanecen invisibilizadas. Estos espacios no solo informan, sino que movilizan compromisos ciudadanos y éticos frente a la verdad, la memoria y la justicia.
Retos y oportunidades para fortalecer estos escenarios
Si bien el evento fue valorado como significativo, también surgieron propuestas de mejora:
- Ampliar el tiempo de participación directa de las víctimas.
- Fortalecer el diálogo efectivo entre víctimas y candidatos.
- Garantizar mecanismos de seguimiento a las propuestas presentadas, para que no se queden únicamente en el plano del conversatorio.
La continuidad y el seguimiento son claves para que estos espacios trasciendan lo simbólico y se conviertan en acciones concretas que transformen las condiciones de vida en los territorios.
Un llamado a la permanencia de estos encuentros
Desde Justapaz reafirmamos que este tipo de encuentros son necesarios y urgentes. Constituyen escenarios fundamentales para la construcción de memoria, verdad y participación ciudadana, y permiten que las voces de las víctimas ocupen un lugar activo en la toma de decisiones y en los procesos de transformación social.
La experiencia en Quibdó dejó aprendizajes importantes y evidenció la necesidad de mantener este tipo de iniciativas como ejercicios permanentes de diálogo democrático, respeto, inclusión y construcción de paz.



Porque escuchar a las víctimas no es un acto protocolario: es un compromiso ético con la dignidad, la justicia y la paz territorial.





